Hay caminos que terminan en alguna parte. Y hay caminos que ya están donde uno quería llegar.
El que cruza Huillinco, en La Unión, hace las dos cosas. Sigue hacia el Parque Alerce Costero y hasta Hueicolla, donde el camino encuentra el mar. Pero antes, en el trayecto, se abre un valle verde por donde lo mires. Cerros al fondo. Pasto hasta el horizonte. Un cielo que cambia a cada hora.
Ahí están estas parcelas. Tres en total. Dos de 5.000 metros cuadrados y una más amplia, de una hectárea. Una a orilla de carretera. Las otras un poco más adentro, donde el silencio se hace cargo.
Acá no se levantó un loteo. Se separaron tres parcelas. Eso es todo. Alrededor, vecinos de siempre, una escuela, familias que llevan tiempo en el sector y conocen la tierra.
Suelo agrícola. Factibilidad de luz y agua. Napas confirmadas. Lo que decidas plantar tendrá dónde crecer.
A catorce minutos está La Unión, con todo lo que una ciudad debe ofrecer. A tres kilómetros, un mirador. Y el Río Bueno, abajo. A dos kilómetros, una playa en la ribera del mismo río, a la que se llega a pie o en auto, según el ánimo del día.
Es campo. Sin la distancia que el campo suele pedir.
Desde 572 UF la parcela.








