Hay lugares que uno pasa años sin conocer, aunque estén cerca. El mirador Yaquito es uno de esos. Está en el sector Huillinco, comuna de La Unión, camino a la costa y al Parque Alerce Costero. Se llega por caminos interiores, y desde ahí se observa la Isla Momberg, en medio del Río Bueno.
Un sábado de invierno es un buen día para ir, siempre que el cielo esté despejado. Aunque el frío puede ser intenso. Hay tramos donde el termómetro marca tres grados, y en las partes del camino donde el sol no alcanza a llegar, el hielo de la mañana no se derrite. Hay que manejar con cuidado. El invierno acá no se disimula. Se siente.
El acceso comienza en la Ruta 5 Sur. Se entra a La Unión y desde ahí se toma el camino alternativo rumbo a la costa, hacia el sector Huillinco. Se avanza hasta la escuela rural, que lleva el nombre del sector, y ahí el camino se divide en dos. Uno sube, el otro baja. El que sube lleva a los campos. El que baja lleva al mirador. Conviene ir con alguien que conozca, porque son caminos interiores y es fácil perderse. Están bien mantenidos, de ripio, y se recorren sin dificultad.
Mientras se avanza, aparecen animales. Corderos, carneros, vacas, terneros. El paisaje es agrícola y vivo, y no por casualidad. Las vegas del Río Bueno forman aquí un gran humedal, uno de los más valiosos de la región. Sus crecidas fertilizan estos campos cada invierno, regulan la temperatura y controlan las plagas de forma natural. El río trabaja para el campo sin que nadie se lo pida. Este es el sur que no sale en las postales, el de todos los días, el que sostiene a quienes viven aquí.

Al llegar al camino principal que conecta el sector agrícola con la ciudad, uno se devuelve unos cien metros. Y ahí está el mirador Yaquito, en la ruta T-832. Abajo, el Río Bueno. Y en medio del río, la Isla Momberg.
El mirador está en altura, y desde ahí el valle se despliega completo. El Río Bueno aparece imponente desde la izquierda, recorre las vegas y se pierde a lo lejos, donde la vista ya no alcanza. Al frente, al otro lado del río, está el sector de Quilacahuín. Uno imagina cómo debe ser esto una mañana despejada de cielo azul entero, con el río brillando de punta a punta.
La mejor hora para ir en invierno es la última de la tarde. Entre las cuatro y las cinco, la luz se pone dorada sobre los cerros y una neblina fina se acuesta en el horizonte. Abajo, las vegas se inundan, y cada pozo de agua devuelve el cielo como un espejo repartido por el valle. No hay ruido. Solo el valle respirando.
La Momberg, como la llaman quienes viven en el sector, figura en los mapas como Isla Trumao. Es ella la que divide el río en dos brazos, rodeada de humedales y de aves. Pero la isla merece su propio relato, y ese será otro viaje.

El mirador Yaquito es parte del circuito Trumao–Alerce Costero, una ruta que une el río, el campo y el bosque en un mismo trazado. Es un lugar que no pide nada. No tiene entrada, ni cartel grande, ni cafetería. Es un punto en el camino desde donde el Río Bueno se muestra distinto. Uno llega, mira, y entiende por qué este rincón de La Unión tiene algo que otros no.
En Quilacahuín, ese sector que se ve desde el mirador, Mayz Propiedades tiene dos parcelas en venta. Campo de verdad, con vista al agua y a los cerros. Quien compre acá no solo tendrá tierra. Tendrá la cercanía de lugares como este, donde el sur se vive sin apuro y el río sigue su curso como lo ha hecho siempre.