Hay casas que se compran. Y hay casas que se heredan, aunque no sean tuyas.
Esta es una de esas. Una propiedad de 2.791 m² en pleno centro de Osorno, donde el portón de hierro forjado y la escalinata cubierta de hiedra te reciben como si llegaras a otro tiempo. Adentro, tres pisos construidos para durar generaciones.
El subterráneo es un mundo aparte: bodega de vinos con estantes de madera, despensas para granos y conservas, lavandería con lavaderos de cerámica, leñera amplia. Y la caldera original, a leña, que sigue funcionando y mantiene toda la casa a 25 grados. Hay casas que se hacían para durar.
El primer piso tiene la escala de las casas de antes. Living con ventanales al jardín, piso de madera, chimenea. Cocina amplia con piso de damero blanco y negro. Comedor con cielo de vigas. Dormitorio principal con ventana de madera mirando a calle O’Higgins. Un hall que conecta todo y, a la vez, te pierde: esta casa es un laberinto donde cada puerta lleva a otra habitación.
Las puertas, de madera maciza con vidrio arqueado y hierro forjado. Cada una diferente, cada una con historia.
El segundo piso es todo de madera: paredes, pisos y cielos. Habitaciones amplias, cocina con libreros empotrados, pasillos generosos, dos baños. Desde arriba, la terraza mira hacia los edificios vecinos mientras el jardín se extiende abajo.
Y el jardín, casi un cuarto de hectárea de frutales maduros: perales, manzanos, ciruelos, membrillos, higuera, kiwi, un romero de años, berries. Jardines secretos entre muros de verde, escalinatas de piedra, bodegas con puertas de época. Campo en plena ciudad.
Ubicación protegida, barrio consolidado, a minutos del centro caminando.
Para quien quiera vivir en ella. Para quien vea el potencial de desarrollo en 2.791 m² céntricos. O para una empresa que busque una sede con carácter, mientras la propiedad encuentra su próximo dueño.
Una propiedad para quien entiende que hay casas que no se construyen dos veces.
Disponible para venta y arriendo.
Venta: 41.865 UF










